Castiga EU al jitomate y daña a sus inversores

La decisión de Estados Unidos de terminar con el Acuerdo de Suspensión que rige el libre comercio en tomate rojo o jitomate con México afecta la inversión estadounidense en el País. Y es que el cultivo de jitomate ha tomado mayor fuerza en México debido a la presencia de inversionistas estadounidenses en el País.

Tan sólo la Inversión Extranjera Directa acumulada de 2008 a 2018 de esta hortaliza sumó un valor de 208.5 millones de dólares, según datos del Secretaría de Economía. Esto, pese a que los productores de Florida fueron los principales promotores para que no se renovara el Acuerdo de Suspensión a la Investigación Antidumping para las exportaciones mexicanas de jitomate, lo que derivó en el pago del derecho compensatorio de 17.5 por ciento.

“Lo que no entendemos es que los principales productores de Florida demandaron a su Gobierno a aplicarnos una investigación dumping, pero esos productores, de alguna manera, se vinieron a producir en México”, refirió Alfredo Díaz, director de la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida (AMHPAC).

Gustavo Rojo, presidente de la Confederación de Asociaciones Agrícolas de Sinaloa (Caades), aseveró que existen sociedades de productores mexicanos y estadounidenses en donde el capital es de ambos. Pero también está la posibilidad de que la inversión monetaria sea estadounidense y la mano de obra mexicana, agregó Rojo.

En Sinaloa, Sonora y Baja California, se registra la presencia de los agricultores estadounidenses, quienes básicamente provienen de Florida, según Díaz. La producción generada en México se exporta a EU, agregó. Si bien es cierto que tanto el País como la nación vecina producen cuatro variedades características de jitomate, es decir, saladette, roma, tomato on vine (que se ofrece en racimo y es más para mercado gourmet) y especialidades como el cherry, el País lo hace en mayor volumen, destacó Díaz.

El esquema de agricultura protegida, que se basa en el uso de estructuras como invernaderos o macrotúneles, es una de las tecnologías que han usado los agricultores en México y que en principio significó varios fracasos y pérdidas, pero lograron posicionarse en EU, agregó.

“Nos ha costado mucho trabajo, mucho esfuerzo, mucho dinero invertir, pero hemos tenido la voluntad de asumir los riesgos y los resultados han sido muy favorables”, concluyó Díaz.

Del total de la superficie de agricultura protegida que hay en el País, unas 45 mil hectáreas, 25 mil están destinadas a la horticultura y de éstas 60 por ciento se usa sólo para la siembra de jitomate, según datos de la Asociación Mexicana de Horticultura Protegida. Reforma.

 

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