El campo en el PND

El sector agrario ha sido uno de los más devastados por las políticas neoliberales, reconoce el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, dado a conocer por el presidente López Obrador.

En el programa sexenal del Gobierno Federal, la hoja de ruta para el campo parte del mismo diagnóstico reiterado por las organizaciones campesinas en el sentido de que las políticas oficiales de las últimas décadas han favorecido la implantación de las agroindustrias y los megaproyectos y han condenado al abandono a comuneros, ejidatarios y pequeños propietarios.

En el apartado de autosuficiencia alimentaria y rescate del campo, el documento  propone cinco programas: Producción para el bienestar; apoyo a cafetaleros y cañeros; precios de garantía para maíz, frijol, trigo panificable, arroz y leche; crédito ganadero a la palabra; y distribución de fertilizantes.

Los planteamientos que justifican la implementación de estos programas parten de una realidad concreta: actualmente México importa casi la mitad de los alimentos que consume, así como la mayor parte de los insumos para la agricultura.

Esto no sucedió de repente. El modelo neoliberal obligó al Estado a dejar la economía campesina en manos del mercado y eso llevó a desmantelar todas las instituciones de apoyo al campo. En la prisa por atender imposiciones de instituciones extranjeras se eliminaron los precios de garantía y se trató con un desprecio absoluto a los sectores más vulnerables de la economía rural.

El PND reconoce que el campo está postrado y es cierto. También hay coincidencia en el planteamiento de que, en la propuesta posneoliberal que se construya,  el desarrollo económico no tiene por qué ser contrario a la justicia social.

La política económica, se indica, debe servir para generar bienestar para los sectores más desfavorecidos, sin embargo el PND no indica cómo los programas de rescate del campo van a atender la gran diversidad de actores productivos y sociales, así como las necesidades específicas de cada uno de ellos.

Para atender con eficiencia la complejidad de la problemática rural se requiere que las políticas públicas se apliquen de manera diferencial y se impulsen sistemas sustentables de producción agropecuaria, agroindustrial, forestal y pesquera, con orientación para el mercado interno y aprovechando las oportunidades de los mercados de exportación.

En ese propósito, es necesario reconstruir el sistema de almacenamiento y comercialización de productos básicos; garantizar un precio justo a campesinos; hacer más eficiente el uso del agua de riego y revitalizar la banca de desarrollo que otorgaba créditos a pequeños y medianos agricultores.

El Gobierno Federal, con la participación corresponsable de los productores y sus organizaciones, tiene la oportunidad de romper el círculo vicioso entre postración del campo y dependencia alimentaria. En el nuevo pacto social que se propone en el PND, le tomamos la palabra al Presidente cuando dice: “Por el bien de todos, primero los pobres”. (Marco Antonio Ortiz Salas)

 

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