Precios de garantía o… ¿cómo proteger al campo?

Es cierto que otros países protegen, y mucho, a sus productores del campo, sobre todo a sus cultivos más tradicionales que forman parte de los hábitos alimenticios de su población. Japón protege el arroz. Francia, su uva y vinos. España, el aceite de oliva. Colombia, el cultivo del café. Argentina, la soya. Y Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, es sumamente proteccionista a favor de su campo.

Bajo dicha premisa, México, desde luego, debe cuidar más su campo, pero ¿cómo hacerlo? Ahí está la clave. Para muchos el haber regresado a los precios de garantía es un problema serio para el agro, que se traduce en una bomba de tiempo, aunque es un programa dirigido sólo a pequeños productores.

DISTORSIONAN

SÍ Primero lo primero. Los precios de garantía son distorsionadores. Desde luego, sí. Crean burbujas, pues no sabes en verdad qué oferta y demanda hay en el mercado, pues los productores al tener subsidios siguen produciendo sin problema.

Lo segundo, son subsidios que pueden provocar que el productor deje de ser competitivo, pues no tiene incentivo para ganar en el mercado con eficiencia, calidad o precio, simplemente produce para obtener un subsidio que sabe que tiene asegurado.

Y tercero, desde luego los precios de garantía no pueden ni deben ser para los grandes productores que tienen muchos mecanismos para defenderse de las variaciones del mercado. Si los precios de garantía tienen tantas distorsiones, ¿por qué regresar a ellos? Éste es el rompecabezas donde se encuentran el presidente López Obrador y su secretario de Agricultura, Víctor Villalobos.

VILLALOBOS ACLARA, SÓLO A PEQUEÑOS PRODUCTORES

Villalobos defiende los precios de garantía (que además ya tuvimos en el pasado) recordando su experiencia internacional, en la que el subsidio vía precio se sigue utilizando en el mundo, pues es el apoyo más fácil que hay para pequeños productores.

De hecho, lo están diseñando para los pequeños productores de maíz, frijol, trigo harinero y arroz. Con precios de garantía quieren resolver parte del problema de tener 24 millones de mexicanos que están en pobreza y pobreza extrema en el campo, que es una población rural en subsistencia. De hecho, al programa de precios de garantía se le añadirá otro programa, el de fertilizantes, que también se otorgará a través de las tiendas de Liconsa y Diconsa.

TODOS APOYAN SU CAMPO DE DISTINTAS MANERAS

En el mundo, cada vez menos se utilizan apoyos vía precios controlados para los agricultores. Aquí se deberá tener cuidado de que esos precios de garantía sólo sean para los pequeños productores, sobre todo los que viven de la subsistencia para sacarlos de esa calidad.

Sin embargo, si vamos a querer un campo más competitivo, sí deberemos sacar a la población en pobreza para insertarla a procesos más competitivos. Un buen ejemplo es el de Colombia con su café, con sus marcas colectivas, como Juan Valdez, donde los productores lo primero a que están atentos diario es a cuánto se cotizó el grano del café en el mercado de Londres.

Y de ahí el gobierno puede dar una ayuda-subsidio, pero la referencia siempre es el precio del mercado internacional.

En fin, el presidente López Obrador y el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, confían en los precios controlados como una política de apoyo inmediato para los pequeños productores, de menores ingresos, y cultivan granos básicos como maíz, arroz, trigo harinero y frijol. Además, se quiere que México deje de importar tanto de esos granos. El reto es saber si el control de precios o precios de garantía es la mejor manera de hacerlo. (José Yuste, Excélsior)

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