Logran liberar a 61 indígenas con programa capitalino

Víctor iba en el Metro, una joven le encarga su mochila y se baja. Cuando él empieza a buscarla es detenido con la mochila llena de celulares. El indígena mixe fue acusado de robo y privado de su libertad en el Reclusorio Oriente. “Lo sacamos”, narra satisfecha Evangelina Hernández Duarte, Secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec).

Náhuatl, tojolabales, triquis… historias de los beneficiados del programa “Liberación de indígenas en prisión”, discurren en la entrevista con la titular de Sederec.

El esquema, explica, opera de manera conjunta entre la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, la Defensoría Pública y el Tribunal Superior de Justicia –las tres de la Ciudad de México–, además de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la Sederec.

Personal de esas instituciones programan y realizan visitas a los centros de reclusión de la Ciudad de México con la finalidad de revisar los expedientes jurídicos, entrevistar a las personas indígenas internas e identificar casos susceptibles de ser beneficiados.

Entre los requisitos para acceder al programa se encuentran: ser primodelincuente; para el caso de indiciados, procesados o imputados que el delito que se les imputa permita libertad bajo caución; y para el caso de sentenciados, el delito deberá permitir beneficios para obtener la libertad anticipada.

Es decir, que la pena no exceda de cinco años de prisión. No se beneficia la comisión de delitos graves, sin embargo si de la revisión del expediente se acredita que hubo violaciones al debido proceso se brinda apoyo en la tramitación de los beneficios.

De enero de 2016 a julio de 2018 se han revisado 656 expedientes. En ese periodo, 61 personas indígenas obtuvieron su libertad anticipada. En pocos días, la Sederec será sustituida por la Secretaría de Pueblos Indígenas. Sobre el destino del programa nada se sabe.

Pero una realidad esbozada por Evangelina Hernández no debería soslayarse: “Víctor es una víctima de la circunstancia”. Se trata de delitos de robo simple y calificado. Pero en los últimos años, señala, se encuentran muchas personas recluidas por delitos graves como secuestro y contra la salud. Hoy, 445 personas indígenas están privadas de su libertad en cárceles capitalinas. (Reforma)

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