Precios de garantía para pequeños productores

Víctor Villalobos, el nuevo secretario de Agricultura en la era López Obrador, ha planteado un plan estratégico para cuatro cultivos clave y la leche. Se trata de producir maíz, frijol, arroz y trigo harinero, sustituir importaciones de estos granos y reactivar a los pequeños productores de menos de tres hectáreas.

El plan es matar dos pájaros de un tiro: recobrar la soberanía de granos, en particular del maíz, del que somos país originario, y capitalizar a los pequeños campesinos. SÍ, Villalobos lo ha platicado con López Obrador. Y no les da miedo regresar a una política bien definida, enfocada al pequeño productor, pero donde sí haya precios de garantía.

Y nos recuerdan que los precios son la señal, así como los pequeños cafetaleros de Colombia o cualquier otro cultivo, necesitan de un precio base porque no pueden competir con el libre mercado que necesita de gran escala. También planean dejar de lado la producción de los transgénicos, por una sencilla razón: con fertilizantes, precios y capacitación, la apuesta es reactivar a los pequeños productores para que eleven mucho más su producción.

Maíces originarios, Monsanto podrá esperar

En particular quieren centrarse en el maíz. México es el país originario del maíz. Contamos con 36 razas del grano. Somos la cultura del maíz, y tanto estamos perdiendo su diversidad originaria, como la misma producción. Por ello, buscarán que los pequeños campesinos produzcan maíz gourmet, sí, ése por el cual los chefs se pelean para llevarlo a sus platillos, y donde el precio se eleva dramáticamente.

Lanzarán dos toneladas de maíz para regalar a los chefs, como plan piloto. Y mantendrán la producción para la diversidad del maíz, sea pozolero, rojo, azul, morado, cacahuazintle, atolero, etcétera. En otras palabras, Monsanto podrá esperar.

¿Esto es un regreso al pasado, a las épocas echeverristas y de reforma agraria? No necesariamente. La política agropecuaria de mercado, altamente competitiva, se mantiene estimulando a los grandes productores, los que exportan en el TLCAN, donde hemos tenido éxito (aguacate, tomates, berries, limones y mango), para los cuales se seguirán políticas para facilitar su producción y venta, pero no (NO) se les darán precios de garantía porque no los necesitan. Ni tampoco se les facilitará el fertilizante subsidiado.

Sagarpa con Pemex, para reactivar Pajaritos, Minatitlán y Camargo

Veamos los cuatro pasos que traen entre manos Villalobos y López Obrador: 1.- Pedirle a Pemex (a través de Rocío Nahle, próxima secretaria de Energía, y el propio director de Pemex, Octavio Romero) la reactivación de las plantas de fertilizantes. Hablamos de Pajaritos, Minatitlán y Camargo. Es volver a producir urea y amoniaco, claves para los fertilizantes.

2.- Los fertilizantes se distribuirán a través de Liconsa y Diconsa, que se unirán en una sola empresa, que hasta ahora se llama Segalmex (Seguridad al campo, y que, por cierto, tiene un nombre bastante feo). Con las 34 mil tiendas rurales de esta red se podrá distribuir el fertilizante, semilla mejorada, además de que seguirán siendo tiendas que distribuyan lácteos y productos básicos a la población de menores ingresos. Para los pequeños ganaderos también se plantea sustituir importaciones, y elevar el hato ganadero, evitando vender vaquillas. 4.- Los precios de garantía sólo para pequeños productores, menores de tres hectáreas, para recobrar la producción de granos básicos: maíz, frijol, arroz y trigo harinero, más la leche.

Los recursos de los precios de garantía, posiblemente salgan de Aserca, la aseguradora que ha trabajado de manera desfasada con los ciclos agropecuarios. Sí, se trata de recobrar políticas en el campo, y sí, de traer precios de garantía para los pequeños productores, pero también otorgándoles una red de semillas mejoradas y fertilizantes.

Se utilizará la red de Diconsa y Liconsa para lograrlo, así como Aserca para la parte operativa de los precios. Buscan recobrar la autonomía en el maíz de consumo humano (el blanco), su diversidad originaria de México y dejar de importar tanto maíz amarillo (para alimento de animales). (José Yuste, Excélsior)

 

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