“La zona chinampera de Xochimilco puede recuperarse en poco tiempo”

Refugio Rodríguez Vázquez, sus alumnos, su investigación y todo el trabajo que hay detrás de ésta, son una de las piezas claves para recuperar el sistema de chinampas en Xochimilco. Debido a su deterioro, el sitio ha estado cerca de perder su denominación como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, sin embargo, salvar este título, así como el sistema de producción agrícola, economía de la región y su desarrollo social habrá sido por medio de la ciencia, investigación y un grupo amplio de personas comprometidas para ello.

Una de éstas es Refugio Rodríguez, investigadora del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav (Centro de Investigación y de Estudios Avanzados), por cuyo trabajo fue seleccionada como ganadora del Premio al Mérito Ecológico 2018, en la categoría de Investigación, otorgado por el gobierno federal.

En entrevista, la investigadora del ­Cinvestav refiere cómo ha sido el desarrollo del trabajo que lleva a cabo en la zona chinampera de Xochimilco y la tecnología que emplean para su recuperación. Apunta que mediante ésta, y con los recursos financieros necesarios, Xochimilco podría florecer aún más.

La especialista menciona que uno los retos más importantes que enfrentan las chinampas en la región es la alta salinidad del suelo, la cual impide que se desarrollen los cultivos. Adicionalmente, la presencia de plaguicidas en cultivos orgánicos genera un problema para muchos productores.

Para recuperar los suelos, los investigadores han empleado una tecnología que es una modificación de la utilizada para la recuperación de suelos industriales, la cual permite reducir plaguicidas, salinidad, alcalinidad y microbios patógenos, como la salmonela y E. coli. Esta tecnología se basa en la combinación de cáscara de naranja con material lignocelulósico, como pajas, pasto seco y hojarasca.

“En condiciones adecuadas y cantidades bajas de agua, el proceso desarrollado en el Cinvestav permite un buen desarrollo de microorganismos que funcionan como catalizadores biológicos que favorecen la transformación de compuestos químicos”, explica.

Las cáscaras de naranjas, un residuo aprovechado, tienen componentes que permiten la proliferación de un tipo muy específico de hongos y bacterias, los cuales producen ácidos orgánicos que descomponen las sales en el suelo. “Al hacerlo, la salinidad se reduce y los cultivos pueden absorber los nutrientes adicionados, como nitrógeno o fósforo”.

Por otro lado, añade, los microorganismos —que son varias poblaciones combinadas— que crecen restablecen la población microbiana de los suelos agrícolas y así desarrollan la capacidad de descomponer contaminantes tóxicos orgánicos, como plaguicidas. En tan sólo un mes, se puede observar la recuperación del suelo, apunta.

Por otra parte, los científicos también emplean otra tecnología para reducir los contaminantes en el agua utilizada para regar los cultivos, predominantemente residual tratada. Para ello, apunta Rodríguez Vázquez, han innovado el empleo de biofiltros que se utilizan desde la época prehispánica y que consiste en la instalación de vegetales como carrizos y caña común (Arundo donax), abundantes en Xochimilco. “Juntos, estos filtros proporcionan un sistema biológico para eliminar contaminantes del agua, como el exceso de materia orgánica, nitrógeno y fósforo, que son un problema ambiental fuerte porque generan un fenómeno llamado eutrofización del sistema, que afecta flora y fauna”.

MÁS CHINAMPAS. Estas son algunas de las tecnologías principales que están salvando a Xochimilco. Con éstos, los científicos también han logrado remover metales pesados, aunque no se encuentran en abundancia, y plaguicidas muy perniciosos llamados organoclorados, como el DDT, que también se encuentran bajas cantidades, pero que es importante remover para que no se concentre en los cuerpos de agua, dice la científica.

Las tecnologías, enfatiza, tienen todas las bases científicas reconocidas por su publicación en artículos arbitrados en revistas de prestigio internacional. “Si bien se encuentran en proceso de estructurar las patentes respectivas, la tecnología ya está en manos de productores de la zona chinampera para la recuperación de suelo”.

Refugio Rodríguez apunta que los productores han puesto de su parte para implementar estos procesos, además de que muchos buscan transitar cada vez más hacia la producción de alimentos orgánicos, puesto obtienen más beneficios. Y es que uno de los retos que encontraron en la región fue la dificultad para modificar ciertos procedimientos utilizados en técnicas agrícolas tradicionales.

De acuerdo con datos de su colega Alberto González Pozo, profesor distinguido de la UAM Iztapalapa, actualmente hay alrededor de tres mil 500 chinampas activas, un 17 por ciento del total, que es de cerca de 20 mil. Hasta ahora, los científicos han trabajado y recuperado 19 chinampas mediante estas metodologías. “La recuperación de la zona chinampera es factible porque si bien se aplican tecnologías naturales y biológicas efectivas, no se requiere mucho tiempo para obtener resultados”. (Crónica)

 

 

 

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