Comuneros ponen fin a operaciones de aserradero clandestino en Milpa Alta

 

En una acción comunitaria contra la tala clandestina en la comunidad indígena de Milpa Alta, en la delegación capitalina del mismo nombre, las brigadas de conservación y vigilancia ambiental y la Representación General de Bienes Comunales de Milpa Alta y Pueblos Anexos, detuvieron las operaciones de un aserradero clandestino en el pueblo de Santa Ana Tlacotenco. Es el operativo más importante que han realizado las brigadas milpaltenses desde que, ante la inacción oficial, decidieron resolver el problema del saqueo de madera en sus bosques.

En el lugar se detuvo en flagrancia a cinco talamontes. Había aproximadamente 30 metros cúbicos de madera en rollo verde, seis metros cúbicos de madera aserrada, cuatro camionetas, una sierra circular y tres metros cúbicos de costera.

En la acción participaron la totalidad de las brigadas comunitarias de conservación y vigilancia ambiental (Tecuani, Ocelotl, Torre Xaltepec, Mixtiani, Tequimichi, Zoquiac, Comunal Atocpan, Comunal San Pablo, Comunal COMA, Los Coyotes, Ocoxtláhuac, Comunal Villa, Tléyotl, Tlalcoyotes y las brigadas del Área Comunitaria de Conservación Ecológica Milpa Alta).

Según la comisión de medios de los comuneros, cerca de las 19 horas del miércoles, las brigadas arribaron al lugar y encontraron a varios individuos trabajando madera. Se solicitó el apoyo de la policía capitalina, que en esta ocasión sí acudió y colaboró en la detención y el traslado de los saqueadores al Ministerio Público de Villa Milpa Alta.

Según los testimonios de vecinos de Santa Ana Tlacotenco, este aserradero estaba en operaciones desde hace más de cinco años y a pesar de que había sido clausurado en múltiples ocasiones, siguió operando de manera ilegal. Los vecinos denunciaron también que todos los detenidos son originarios del poblado y que el dueño del aserradero, Narciso Torres, recibía todas las noches cargas de madera en rollo verde que eran transportadas en camionetas conducidas por personas de Santa Ana Tlacotenco, San Lorenzo Tlacoyucan y San Pablo Oztotepec.

Los comuneros destacan que en la entrada del aserradero, “y con el fin de tratar de legitimar actos ilegales como la tala clandestina y la destrucción de nuestros montes comunales, se encontraba pegada la copia de un amparo promovido en 2014 por Pascual Noriega Lima, Teodoro Alvarado González, Efrén Ibáñez Olvera y Fernando Olivares Alvarado, en el que solicitaron ‘protección de la justicia federal’ por supuestos actos de molestia hacia los talamontes que, valiéndose de los fuertes ventarrones que tiraron miles de árboles de nuestros montes en 2010, aprovecharon de manera ilegal la madera derribada y luego siguieron con la tala de árboles vivos”.

Los comuneros declararon este jueves: No vamos a tolerar la destrucción de nuestros montes. El aserradero clausurado quedó al resguardo de integrantes de las brigadas comunitarias de conservación y vigilancia ambiental y elementos de la policía de Ciudad de México. (La Jornada)

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