EU oculta que los transgénicos dañan la salud y el medio ambiente: experto

Ocultamiento de información sobre efectos a la salud y al medio ambiente por el uso de transgénicos por parte de organismos sanitarios en Estados Unidos, así como generar confusión en los datos que se divulgan, son las estrategias de expertos, empresas y autoridades que promueven estos alimentos, sostiene Steven Druker, autor del libro Genes alterados, verdad adulterada.

El autor señaló que la Academia Mexicana de Ciencias, sin sustentar sus dichos con datos, refutó su estudio en el que divulga la forma en que durante 25 años el gobierno estadunidense por medio de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) ha engañado al mundo sobre los riesgos del uso de estos productos y ha escondido documentos que prueban los daños.

Ayer en la presentación del documento el autor emplazó a la academia a sustentar su dicho, ya que en el texto Transgénicos: grandes logros, ausencia de daños y mitos, coordinado por el bioquímico Francisco Bolívar Zapata, se señala que este libro presenta mentiras, falacias e ignorancia; señalamientos parciales, fuera de contexto y obsoletos. En cambio, sostuvo Druker, cada uno de los argumentos que presenta están debidamente soportados con datos.

El autor demandó hace 20 años a la FDA, la cual se negó a regular los transgénicos y los defendía. Con ese recurso logró que la oficina le diera acceso a más de 44 mil páginas. Así encontró que el gobierno de Estados Unidos había minimizado la regulación de esos productos, que la FDA había ocultado información acerca de que los productos conllevan riesgos anormales detectados por científicos y que no había consenso sobre la seguridad de ellos.

El estudio revela la forma en que se han tergiversado hechos básicos de la biología, se engaña al público. El autor sostuvo que no existe consenso científico acerca de que los transgénicos no son dañinos y sin el apoyo de científicos renombrados, no hubieran salido adelante.

La FDA dijo carecer de elementos de que los transgénicos fueran dañinos, mintió sobre ello e hizo que llegaran al mercado mundial, ya que si hubieran hablado de los riesgos, ese proyecto habría terminado.

En su intervención, Randall Tolpinrud, presidente de la Fundación Natura, se refirió a que para el uso de los transgénicos en los alimentos se requieren pruebas de largo plazo con el fin de conocer los impactos al ambiente y a los humanos en la ingesta.

Por su parte, Antonio Turrent investigador del Inifap, indicó que el libro es pertinente para la soberanía e inocuidad alimentaria en México, con la experiencia de que la actuación de las autoridades, científicos y empresas en Estados Unidos evitaron que fueran evaluados a largo plazo.

Adelita San Vicente, de Semillas de Vida, mencionó que México se destaca en el mundo por detener la siembra de transgénicos, tanto de maíz como de soya. Recordó que el maíz es el alimento básico de los mexicanos y las siembras de esas semillas contaminarán el acervo del centro de origen, mientras la soya contamina la miel que se produce en Yucatán. Anunció que se buscará parar las importaciones de maíz transgénico proveniente de Estados Unidos y de Brasil. (La Jornada)

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