Daño ecológico por construcción del nuevo aeropuerto

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ocasiona grave daño ecológico a municipios de Texcoco, Tepetlaoxtoc, San Juan Teotihuacán e Ixtlahuaca, en el estado de México.

Los habitantes de estos lugares denunciaron las afectaciones que sufren sus comunidades y pueblos originarios porque se han convertido en tiraderos de desechos sólidos y material de desplome provenientes de la edificación, y por la saturación de minas usadas para albergar materiales de extracción de basalto de algunos cerros, que, aseguran, contaminan los mantos freáticos, lo que está acabando con la biodiversidad y la función reguladora de la temperatura, contribuyendo al cambio climático.

Indicaron que los camiones de carga realizan más de 10 mil viajes al día para transportar el material que sacan de los montes o los desperdicios que arrojan en otras comunidades, que según autoridades encargadas de la obra operan de acuerdo con las normas ambientales, aunque los lugareños sostienen lo contrario.

Angélica María González, vecina de Tezoyuca, señala que debido a la falta de transparencia y la ilegalidad entre funcionarios y empresas las mineras extraen tezontle de terrenos federales para la nueva terminal aérea.

Vivimos a 50 metros de un socavón de donde se saca el material. Respiramos el polvo tóxico que éste desprende. Ponen en riesgo la integridad física de quienes habitamos la zona. Hemos hecho muchas denuncias, pero las autoridades de los tres niveles de gobierno nos ignoran, no hay respuesta ni pronunciamientos. También exigió que concluyan de manera inmediata las actividades que causan daño irreversible al medio ambiente. Además, agrega, se violan los derechos humanos de los habitantes.

Durante un recorrido por comunidades que realizaron integrantes de la comisión especial de seguimiento a la construcción del NAICM y, entre otros, funcionarios del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, los afectados presentaron documentos y fotografías para sustentar los daños.

En el cerro de El Colorado, en Tepetlaoxtoc, por ejemplo, los socavones producto del saqueo de material pétreo impactan de manera negativa a la flora, la fauna y los recursos hídricos.

Juan Pablo Murillo asegura que este municipio es el más dañado por extracción del material para la nueva terminal aérea.

Mientras expone los daños al hábitat, a espaldas se observa el cerro rasurado desde hace dos años. Hoy en día en el territorio hay cerca de 50 minas abiertas; la mitad trabajan sin autorización en zonas de suelo forestal. La mina que tenemos atrás, que explota de manera clandestina el material, fue clausurada en 2016, reabrió y continúa cometiendo un delito, ya que lo hizo sin autorización en zona forestal.

Durante el trayecto, los habitantes estuvieron acompañados por Rafael Hernández Soriano (PRD), presidente de la comisión especial de la Cámara de Diputados que indaga la obra.

Cerro Gordo, en San Martín de Las Pirámides, último punto que visitaron, es uno de los más devastados por la extracción de basalto. Aquí aún permanecen tres máquinas abandonadas luego de que la gente defendió la tierra. Sostienen que se cansaron, que usaron de manera ilegal explosivos C-4, que cimbran sus casas. Hasta este lugar ya no quisieron subir las autoridades federales y sólo se comprometieron a llevar a cabo una mesa de trabajo el próximo miércoles a fin de revisar las denuncias y buscar soluciones si es que existen violaciones a las normas ambientales .(La Jornada)

 

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