Arsénico en el agua de Matehuala

San Luis Potosí, San Luis Potosí.- El Instituto Potosino de Investigación, Ciencia y Tecnología (Ipicyt) detectó arsénico en el agua para consumo humano y para riego de cultivos en el municipio de Matehuala, ubicado en el norte del estado, informó la académica Nadia Martínez Villegas, quien encabezó el estudio de campo.

La investigación reveló la presencia del metaloide en suelos agrícolas de la comunidad Cerrito Blanco. Allí se detectaron hasta 25 miligramos de arsénico por litro, lo que excede ampliamente los límites de la norma oficial mexicana y de la Organización Mundial de la Salud.

“Los estudios detectaron que una fundición de más de 60 años en ruinas habría liberado grandes cantidades de arsénico por medio de la disolución de arseniatos metálicos que llegaron a la comunidad de Cerrito Blanco –donde el agua se usa en las casas y para el riego agrícola–, así como a un pequeño lago y a un parque.

No se tienen datos de que la contaminación con arsénico haya afectado la salud, aunque se encontró el metaloide en el cabello de los habitantes, detalló Martínez Villegas.

El instituto y las organizaciones que apoyan el proyecto propusieron usar códigos de colores para distinguir aguas de calidad y contaminadas, una guía para que los agricultores detecten cultivos afectados y fomentar el uso de agua libre de arsénico.

La población de Cerrito Blanco, agregó, ha estado al tanto de la investigación y sus resultados. A propuesta de los especialistas, los agricultores ya están incrementando la  producción en suelos libres de arsénico, agregó la investigadora.

Los académicos cuentan con apoyo de instituciones internacionales, entre ellas la Universidad Heriot Watt, la Real Sociedad de Londres y la Fundación Newton, del Reino Unido, a fin de proponer alternativas de remediación en la zona.

Especialistas del área de geociencias aplicadas del Ipicyt explicaron que se están haciendo pruebas con sistemas de fitorremediación, surfactantes naturales e introducción de microbios para restaurar suelos. (La Jornada)

 

 

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